En estos últimos años hemos notado que
constantemente han sucediendo grandes y escandalosos despilfarros financieros,
esto quizá, causados por la notable proliferación de recursos y tecnologías de
la información, que resultan ser uno de los principales aliados a la hora de
ejecutar algún tipo de estafa o desfalco.
Ya casi ni nos sorprende ver en las noticias
este tipo de incidentes, desde los mundialmente conocidos casos Enron, Lehman
Brothers, hasta los casos nacionales como La Polar, farmacias y un muy extenso
etcétera, nos demuestran que algo está sucediendo con nuestro sistema
financiero. Será que el neoliberalismo está llegando al colapso.
Personalmente creo que la lógica del actual
sistema económico, basado en el “libre mercado”, tiene un sustento claro,
basado en el desarrollo y constante mejoramiento económico. Así podemos crear e
incorporar valor y riqueza a nuestra sociedad, de múltiples maneras,
desarrollando el comercio, las fuentes laborales y la economía, apelando a la
autorregulación de las partes que intervienen. Autorregulación que según
nuestro estudiado compañero Smith, funcionaba como una inocente mano invisible
que regulaba los problemas propios de una economía denominada libre.
A mi parecer, esta inocente mano con el tiempo
fue cambiando, llegando a ser una mano oscura y sucia. La que en vez de regular,
comenzó a manipular el mercado, transformándolo en una suerte de paraíso de la
estafa. Así es como podemos apreciar la proliferación de enormes fortunas
basadas en la gestión fraudulenta de los recursos, ya sea en los ámbitos
económicos, productivos, comunicacionales, entre otros.
Pero cual puede ser el problema, que de una
teoría que pareció ser sensatamente correcta, ha pasado a ser una de las
principales causas de nuestros problemas sociales.
A mi parecer, ha sido que no se consideró en
las teorías unos de los principales y característicos principios del ser
humano, que es que todo hombre ante todo velará por si mismo. Así como lo hacen
los animales en la naturaleza, el hombre buscará mediante todos sus medios
posibles asegurar su sobrevivencia, que para el caso y aplicación en la
actualidad, corresponde a la riqueza económica. Este último punto, creo que es
la demostración en términos urbanos de lo animales que somos.
¿Que nos queda por delante?
Asumir que como animales, siempre buscaremos
la sobrevivencia, lo que se traduce en la búsqueda del beneficio personal, por
sobre el colectivo. Por lo que todos los sistemas económicos y regulatorios
deberían incorporar como base dicho principio, con el objeto de poseer un
mercado libre de vicios, los que para lograr superarlos se requieren años de
errores y problemas.
